Blog destinado al intercambio de información de la Red de Conocimiento Acuícola y de Pesca en Colombia
jueves, 1 de junio de 2017
Tumako Fish y las guerreras del camarón
Tumako Fish y las guerreras del camarón
En Nariño, cientos de mujeres desplazadas
sobreviven a punta del camarón que venden.
TumakoFish, una
empresa que le apuesta a recomponer el tejido social en una de las regiones más
golpeadas por la guerra.
Foto: ProColombia
Por: Santiago Cárdenas
20 de mayo 2017 , 12:20 a.m.

Son
145 mujeres, en su mayoría desplazadas por los grupos armados, las que limpian
toneladas de camarones blancos
en Tumako Fish,
una empresa camaronera del
deprimido puerto de Tumaco, una de las regiones más golpeadas por el conflicto
armado en el país.
Le arrancan la cáscara, le sacan las venas, le cortan la cabeza, y todo lo hacen en menos de un segundo. En un proceso conocido como pelado y descabezado de camarón y es el sustento de centenares de familias desplazadas, en su mayoría de veredas del río Mira, y que viven en los barrios más deprimidos de Tumaco como La Ciudadela y El Morrito.
Le arrancan la cáscara, le sacan las venas, le cortan la cabeza, y todo lo hacen en menos de un segundo. En un proceso conocido como pelado y descabezado de camarón y es el sustento de centenares de familias desplazadas, en su mayoría de veredas del río Mira, y que viven en los barrios más deprimidos de Tumaco como La Ciudadela y El Morrito.
"Nos
toca quitarle la cáscara, la cabeza y entregarlo limpio. Un proceso donde las
más rápidas nos podemos demorar un segundo, pues es nuestro trabajo diario. Y
si en el día toca sacar una tonelada de camarones,
pues se saca", explica Ivany Plaza, un mujer de 38 años y madre de tres
hijos.
Ivany no lo hace como empleada de una empresa camaronera, sino como empresaria y socia en una alianza entre Tumako Fish y la Asociación de Mujeres Semillas de Paz Perlas del Pacífico (Asmudepaz), una iniciativa de inclusión social apoyada por diversas organizaciones como Usaid, Procolombia, el ICBF y el Sena, y que trata de recomponer el tejido social de estas mujeres víctimas de la violencia.
Ivany no lo hace como empleada de una empresa camaronera, sino como empresaria y socia en una alianza entre Tumako Fish y la Asociación de Mujeres Semillas de Paz Perlas del Pacífico (Asmudepaz), una iniciativa de inclusión social apoyada por diversas organizaciones como Usaid, Procolombia, el ICBF y el Sena, y que trata de recomponer el tejido social de estas mujeres víctimas de la violencia.
La
Perla del Pacífico
Para
los que no conocen Tumaco, este municipio, conocido como la Perla del Pacífico,
tiene 200.000 habitantes, 100.000 en el área urbana, y no es ninguna perla. No
hay fuentes de empleo, la economía informal abunda, no hay vías terciarias y es
un municipio como detenido en el tiempo.
Es conocido por sus atardeceres y sus lugares turísticos, pero también por su puerto, la verdadera perla para las organizaciones criminales. Por eso, no es gratis decir que casi todos los grupos armados que ha visto nacer este país han pasado por Tumaco.
"Por Tumaco han pasado todos los grupos. Primero estuvo la guerrilla, luego fue territorio paramilitar, ahora las bandas criminales”, explica Carolina Alarcón, asesora socioempresarial de Asmudepaz.
Y es que son pocos los municipios del país que reúnen todas las características sociales y geográficas para ser incubadoras del conflicto. Tumaco es hoy uno de los municipios con más hectáreas de cultivos ilícitos y puerto desde donde salen toneladas de cocaína hacia Centroamérica.
Un negocio multimillonario que ha desatado innumerables guerras. La última fue librada en el 2012 entre las Farc, las Águilas Negras y ‘los Rastrojos’, y dejó decenas de muertos, desplazados y a la guerrilla como única reina de la criminalidad de esta perla del Pacífico.
Ahora, tras la salida las Farc hacia a las zonas veredales, grupos como el Eln, el ‘clan del Golfo’, paramilitares, bandas delincuenciales y hasta disidencias de las Farc tratan de quedarse con el tesoro sin dueño. Un vacío de poder que ha producido nuevamente desplazamientos de cientos de habitantes de veredas del río Mira y que llegan a engrosar las cifras de desempleo en Tumaco, único lugar donde parece estar la autoridad.
"En el campo es más fácil para ellos adueñarse de la tierra y ordenar en las veredas lo que quieran. Aquí en Tumaco, en el pueblo, es más diferente porque la ley está más cerca y vigila", dice Emilcen Palma, una de las líderes de Asmudepaz, que lleva 25 años trabajando para Tumako Fish.
Es conocido por sus atardeceres y sus lugares turísticos, pero también por su puerto, la verdadera perla para las organizaciones criminales. Por eso, no es gratis decir que casi todos los grupos armados que ha visto nacer este país han pasado por Tumaco.
"Por Tumaco han pasado todos los grupos. Primero estuvo la guerrilla, luego fue territorio paramilitar, ahora las bandas criminales”, explica Carolina Alarcón, asesora socioempresarial de Asmudepaz.
Y es que son pocos los municipios del país que reúnen todas las características sociales y geográficas para ser incubadoras del conflicto. Tumaco es hoy uno de los municipios con más hectáreas de cultivos ilícitos y puerto desde donde salen toneladas de cocaína hacia Centroamérica.
Un negocio multimillonario que ha desatado innumerables guerras. La última fue librada en el 2012 entre las Farc, las Águilas Negras y ‘los Rastrojos’, y dejó decenas de muertos, desplazados y a la guerrilla como única reina de la criminalidad de esta perla del Pacífico.
Ahora, tras la salida las Farc hacia a las zonas veredales, grupos como el Eln, el ‘clan del Golfo’, paramilitares, bandas delincuenciales y hasta disidencias de las Farc tratan de quedarse con el tesoro sin dueño. Un vacío de poder que ha producido nuevamente desplazamientos de cientos de habitantes de veredas del río Mira y que llegan a engrosar las cifras de desempleo en Tumaco, único lugar donde parece estar la autoridad.
"En el campo es más fácil para ellos adueñarse de la tierra y ordenar en las veredas lo que quieran. Aquí en Tumaco, en el pueblo, es más diferente porque la ley está más cerca y vigila", dice Emilcen Palma, una de las líderes de Asmudepaz, que lleva 25 años trabajando para Tumako Fish.
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Foto:
ProColombia
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Foto:
ProColombia
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Foto:
ProColombia
El
camarón le quita hijas a la guerra
Como
Emilcen, estas mujeres vienen desplazadas de diferentes veredas como Peña
Colorada, Aguaclara, Llorente, La Guayacana, Piñal, Chagüí, El Chajal, Alto
Mira, Bajo Mira, Rosario, Tablón Dulce, Salado, El Mexicano, La Caleta, Viento
Libre y La Chorrera.
"Yo soy de Tumaco, de una vereda que se llama Tablón Dulce, que queda por el río Chagüí. Nosotros salimos de allá desplazados por la violencia. Eso fue en 1982, y en la vereda todo mundo se fue saliendo poco a poco, se iban unos y después otros. En el 2014 ya no se podía ir más por allá", relata Emilcen.
El caso de Ivany es el mismo: llegó de Peña Colorada, una vereda en la espesura de la selva, a orillas del río Mira, de donde tuvo que huir para escapar de la violencia entre las Farc y las Auc. Cuando llegaron a Tumaco se emplearon en lo único que saben en sus veredas pesqueras, comenta Luis Alberto Rosas Ortega, gerente general de Tumako Fish.
“Como aquí pelamos y descabezamos camarones, vienen a buscar trabajo y uno las comienza a emplear de a poquito. Yo empecé con 60. Cuando ellas se asociaron en el 2015 eran 145 mujeres y ahora son 170. Cada día son más y toca andar diciendo que no. Hay mucha mano de obra que no se puede emplear porque no hay espacio ni los volúmenes para poder procesar", explica Rosas.
Y es que la historia de este hombre parece sacada de una película. Desde muy pequeño llegó a Tumaco con una maleta llena de sueños y proyectos. Y lo consiguió todo: familia, educación y trabajo. De vendedor de chance pasó a empleado de la camaronera más grande, C.I. Balboa S.A., una empresa paisa de la que ahora es dueño.
La adquirió luego de un crisis que azotó a todas las camaroneras en 1998, luego de la aparición del virus de la Mancha Blanca, que quebró a compañías de todo América Latina. “Arrancó en Perú, llegó a Ecuador, Colombia, y subió Panamá, Honduras, Costa Rica y Nicaragua, hasta México. Y por supuesto nos quebró a nosotros también”, explica Rosas.
Pero trabajando y estudiando se labró la vida este ingeniero de producción agrícola. “Escalé de supervisor a jefe de planta, administrador y en el 2005, cuando se liquidó la empresa, me dejaron de gerente de la compañía en apoyo al liquidador de la empresa. Eso me dio la oportunidad de conocer clientes, proveedores, de poder vislumbrar el proceso a menor escala y poder salir adelante", cuenta Rosas.
A este empresario lo quieren las mujeres de Tumako Fish como a un padre. Luego de la quiebra de esta empresa, Rosas hizo un trato de palabra con ellas. “Ese último año yo seguí trabajando por fuera con las mujeres y con muy poco capital, con el dinero de mi liquidación y dineros que me prestaron otras personas que liquidó la empresa”, cuenta Rosas.
“Con las mujeres habíamos hecho una alianza de palabra para poder trabajar. La alianza consistía en que ellas trabajaban para mí, pero yo no tenía plata para pagarles inmediatamente. Entonces hicimos un convenio: ellas me procesaban el producto, yo lo vendía, y cuando me pagaban la venta, pues yo les pagaba a ellas", explica este emprendedor padre de cuatro hijos.
Hoy, Rosas ya no trata a estas mujeres como "trabajadoras”, sino como "socias, empresarias y clientes", una retribución por el empujón que le dieron en un comienzo. Les paga el 5 % del valor de la factura de ventas por sus servicios y hasta el 30 % de la utilidad neta.
Su compañía actualmente es líder en Tumaco y vende sus productos en Bogotá. Tiene la antigua planta de procesos de C.I. Balboa, un laboratorio de producción de semillas y una finca camaronera con más de 38 estanques y 74 hectáreas de cultivo extensivo. Tiene más de 170 mujeres empleadas y 145 asociadas que le venden sus servicios de pelado y descabezado de camarón, y con quienes tiene otro negocio: el cultivo hipertensivo.
"Lo que queremos hacer es un negocio inclusivo y que ganemos las dos partes, Tumako Fish y Asmudepaz. Para eso copiamos un modelo tecnológico que se llama 'Cría y engorde de camarón hiperintensivo'. Es decir, en un estanque pequeño sembramos altas densidades de camarón. Y también pensamos a futuro vender productos listos para el consumo. Como ceviches, cocteles para la playa y pasabocas de camarones", explica.
"Yo soy de Tumaco, de una vereda que se llama Tablón Dulce, que queda por el río Chagüí. Nosotros salimos de allá desplazados por la violencia. Eso fue en 1982, y en la vereda todo mundo se fue saliendo poco a poco, se iban unos y después otros. En el 2014 ya no se podía ir más por allá", relata Emilcen.
El caso de Ivany es el mismo: llegó de Peña Colorada, una vereda en la espesura de la selva, a orillas del río Mira, de donde tuvo que huir para escapar de la violencia entre las Farc y las Auc. Cuando llegaron a Tumaco se emplearon en lo único que saben en sus veredas pesqueras, comenta Luis Alberto Rosas Ortega, gerente general de Tumako Fish.
“Como aquí pelamos y descabezamos camarones, vienen a buscar trabajo y uno las comienza a emplear de a poquito. Yo empecé con 60. Cuando ellas se asociaron en el 2015 eran 145 mujeres y ahora son 170. Cada día son más y toca andar diciendo que no. Hay mucha mano de obra que no se puede emplear porque no hay espacio ni los volúmenes para poder procesar", explica Rosas.
Y es que la historia de este hombre parece sacada de una película. Desde muy pequeño llegó a Tumaco con una maleta llena de sueños y proyectos. Y lo consiguió todo: familia, educación y trabajo. De vendedor de chance pasó a empleado de la camaronera más grande, C.I. Balboa S.A., una empresa paisa de la que ahora es dueño.
La adquirió luego de un crisis que azotó a todas las camaroneras en 1998, luego de la aparición del virus de la Mancha Blanca, que quebró a compañías de todo América Latina. “Arrancó en Perú, llegó a Ecuador, Colombia, y subió Panamá, Honduras, Costa Rica y Nicaragua, hasta México. Y por supuesto nos quebró a nosotros también”, explica Rosas.
Pero trabajando y estudiando se labró la vida este ingeniero de producción agrícola. “Escalé de supervisor a jefe de planta, administrador y en el 2005, cuando se liquidó la empresa, me dejaron de gerente de la compañía en apoyo al liquidador de la empresa. Eso me dio la oportunidad de conocer clientes, proveedores, de poder vislumbrar el proceso a menor escala y poder salir adelante", cuenta Rosas.
A este empresario lo quieren las mujeres de Tumako Fish como a un padre. Luego de la quiebra de esta empresa, Rosas hizo un trato de palabra con ellas. “Ese último año yo seguí trabajando por fuera con las mujeres y con muy poco capital, con el dinero de mi liquidación y dineros que me prestaron otras personas que liquidó la empresa”, cuenta Rosas.
“Con las mujeres habíamos hecho una alianza de palabra para poder trabajar. La alianza consistía en que ellas trabajaban para mí, pero yo no tenía plata para pagarles inmediatamente. Entonces hicimos un convenio: ellas me procesaban el producto, yo lo vendía, y cuando me pagaban la venta, pues yo les pagaba a ellas", explica este emprendedor padre de cuatro hijos.
Hoy, Rosas ya no trata a estas mujeres como "trabajadoras”, sino como "socias, empresarias y clientes", una retribución por el empujón que le dieron en un comienzo. Les paga el 5 % del valor de la factura de ventas por sus servicios y hasta el 30 % de la utilidad neta.
Su compañía actualmente es líder en Tumaco y vende sus productos en Bogotá. Tiene la antigua planta de procesos de C.I. Balboa, un laboratorio de producción de semillas y una finca camaronera con más de 38 estanques y 74 hectáreas de cultivo extensivo. Tiene más de 170 mujeres empleadas y 145 asociadas que le venden sus servicios de pelado y descabezado de camarón, y con quienes tiene otro negocio: el cultivo hipertensivo.
"Lo que queremos hacer es un negocio inclusivo y que ganemos las dos partes, Tumako Fish y Asmudepaz. Para eso copiamos un modelo tecnológico que se llama 'Cría y engorde de camarón hiperintensivo'. Es decir, en un estanque pequeño sembramos altas densidades de camarón. Y también pensamos a futuro vender productos listos para el consumo. Como ceviches, cocteles para la playa y pasabocas de camarones", explica.
Las guerreras del camarón
Ivany
y Emilcen, como la inmensa mayoría de estas mujeres socias de Tumako Fish,
son madres cabezas de familia. “Nos dedicamos al trabajo. Porque el esposo le
aporta a uno, pero la mujer tumaqueña es una mujer de empuje, guerrera, no nos
quedamos sentadas esperando a que el marido traiga. Nosotras vivimos del
camarón, y aunque lo que agarramos es poco, nos alcanza para el sustento de
nuestros hijos", cuenta Emilcen.
En la industria camaronera de Tumaco, estas dos guerreras y un centenar de mujeres encontraron la forma de ganarse la vida gracias al apoyo de Colombia Responde, un programa de Usaid que les ayudó a asociarse para montar su negocio y capacitarse para ser mejores empresarias.
“Son mujeres vulnerables cabezas de hogar, que mantienen alrededor de cuatro y cinco personas. Que viven en hacinamiento en los barrios más deprimidos de Tumaco. Y aunque han pasado más de 20 años pelando camarón y trabajando en numerosas empresas, nunca fueron tenidas en cuenta en un proceso tan importante para ser socias de un negocio inclusivo. Fue ese componente social lo que atrajo a Colombia Responde”, explica Carolina Alarcón, asesora de Asmudepaz.
Hoy, la apuesta de Tumako Fish y Asmudepaz es fortalecer su negocio, pero también ser generadores de empleo, dice Fernando Palacios, gerente de la alianza. Para esto, la empresa sueña con exportar y vender a buen precio, con el fin de mejorar su planta de procesos.
Procolombia ya les está ayudando para certificar sus procesos, pero otras entidades del Estado les ponen trabas. Rosas dice que hacer empresa en Tumaco es 10 veces más difícil que en el interior del país por estar ubicados “en la cola de Colombia, al sur del sur” y por estar estigmatizados con el narcotráfico, pues han tenido numerosos problemas para ingresar amoniaco y gasolina, dos precursores utilizados en sus procesos, pero que también los narcotraficantes usan para procesar coca.
"No es fácil hacer empresa aquí. A costa de todo lo estamos haciendo, yo pienso que parte de esto es nuestro arraigo, nuestras ganas de salir adelante, de propender por hacer una paz silenciosa. Porque la paz no se hace con los fusiles, sino que se hace promoviendo empleo para la gente, ocupándola”, reitera.
Y lo mismo piensa Ivany, que ve a Tumaco como una zona de paz, turismo y donde las mujeres puedan ser reconocidas como generadoras de empleo. "Yo espero que dentro de la empresa podamos tener una independencia y a futuro darles trabajo a las personas que más lo necesitan".
Un sueño que Rosas ya cumplió con estas mujeres, pero que podría ser mejor con mayor inversión. “La paz se hace, pero unidos, generando oportunidades desde nuestros lugares. En mi caso, generando empleo; en la academia, con opciones de estudio, y en el Gobierno, con mayor inversión. Soy de los soñadores que pienso que Tumaco sería mejor con un puerto con zona franca, donde pudiéramos importar tecnología y donde la gente viera que es posible hacer empresa, generar empleos y hacer una verdadera paz", concluye Rosas.
SANTIAGO CÁRDENAS
Periodista de 'El Colombiano', de Medellín.
*Este artículo se publica gracias a la beca '200 años en paz, storytelling para el posconflicto', apoyada por la Escuela de Periodismo de EL TIEMPO, la Embajada de Suecia, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Universidad de La Sabana.
En la industria camaronera de Tumaco, estas dos guerreras y un centenar de mujeres encontraron la forma de ganarse la vida gracias al apoyo de Colombia Responde, un programa de Usaid que les ayudó a asociarse para montar su negocio y capacitarse para ser mejores empresarias.
“Son mujeres vulnerables cabezas de hogar, que mantienen alrededor de cuatro y cinco personas. Que viven en hacinamiento en los barrios más deprimidos de Tumaco. Y aunque han pasado más de 20 años pelando camarón y trabajando en numerosas empresas, nunca fueron tenidas en cuenta en un proceso tan importante para ser socias de un negocio inclusivo. Fue ese componente social lo que atrajo a Colombia Responde”, explica Carolina Alarcón, asesora de Asmudepaz.
Hoy, la apuesta de Tumako Fish y Asmudepaz es fortalecer su negocio, pero también ser generadores de empleo, dice Fernando Palacios, gerente de la alianza. Para esto, la empresa sueña con exportar y vender a buen precio, con el fin de mejorar su planta de procesos.
Procolombia ya les está ayudando para certificar sus procesos, pero otras entidades del Estado les ponen trabas. Rosas dice que hacer empresa en Tumaco es 10 veces más difícil que en el interior del país por estar ubicados “en la cola de Colombia, al sur del sur” y por estar estigmatizados con el narcotráfico, pues han tenido numerosos problemas para ingresar amoniaco y gasolina, dos precursores utilizados en sus procesos, pero que también los narcotraficantes usan para procesar coca.
"No es fácil hacer empresa aquí. A costa de todo lo estamos haciendo, yo pienso que parte de esto es nuestro arraigo, nuestras ganas de salir adelante, de propender por hacer una paz silenciosa. Porque la paz no se hace con los fusiles, sino que se hace promoviendo empleo para la gente, ocupándola”, reitera.
Y lo mismo piensa Ivany, que ve a Tumaco como una zona de paz, turismo y donde las mujeres puedan ser reconocidas como generadoras de empleo. "Yo espero que dentro de la empresa podamos tener una independencia y a futuro darles trabajo a las personas que más lo necesitan".
Un sueño que Rosas ya cumplió con estas mujeres, pero que podría ser mejor con mayor inversión. “La paz se hace, pero unidos, generando oportunidades desde nuestros lugares. En mi caso, generando empleo; en la academia, con opciones de estudio, y en el Gobierno, con mayor inversión. Soy de los soñadores que pienso que Tumaco sería mejor con un puerto con zona franca, donde pudiéramos importar tecnología y donde la gente viera que es posible hacer empresa, generar empleos y hacer una verdadera paz", concluye Rosas.
SANTIAGO CÁRDENAS
Periodista de 'El Colombiano', de Medellín.
*Este artículo se publica gracias a la beca '200 años en paz, storytelling para el posconflicto', apoyada por la Escuela de Periodismo de EL TIEMPO, la Embajada de Suecia, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Universidad de La Sabana.
INP toma medidas para evitar presencia del virus TiLV en cultivos de tilapia en Ecuador
INP toma medidas para evitar presencia
del virus TiLV en cultivos de tilapia en Ecuador
Noticias del día 31 de mayo de 2017
El INP confirmó, en un comunicado, la no
presencia de este virus en los cultivos de tilapia en el país, sin embargo se
tiene previsto tomar las medidas sanitarias necesarias para evitar su
aparición, indicó Camilo Martínez, director de la entidad.
El Instituto Nacional de Pesca (INP)
indicó este lunes que en los criaderos de tilapia en Ecuador no se han
registrado situaciones de mortalidad, esto luego de que la Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) emitiera una alarma
por un virus que afecta la especie.Según el comunicado de la FAO, el virus de
la tilapia lacustre (conocido por sus siglas en inglés TiLV - Tilapia Lake
Virus) es emergente, asociado a la mortalidad de tilapia cultivada, presentada
principalmente en Israel, Tailandia y Egipto.
El INP confirmó, en un comunicado, la no
presencia de este virus en los cultivos de tilapia en el país, sin embargo se
tiene previsto tomar las medidas sanitarias necesarias para evitar su
aparición, indicó Camilo Martínez, director de la entidad.
Prevención
Entre las medidas inmediatas están
prevenir el ingreso de semillas importadas y de animales vivos. Los técnicos
del INP realizarán controles a nivel de fincas, empezando por el análisis de
los alevines antes de la siembra.
De la misma manera se establecerá un plan
de vigilancia simple y práctico para mapear la propagación en caso de
presentarse el virus en Ecuador. Otra de las acciones a adoptarse serían
realizar controles de bioseguridad y movimiento restringido y regulado de
animales de las granjas afectadas, para lo cual el INP equipará su laboratorio
con kits de diagnósticos.
Tratamiento y exportación
Por su parte la Cámara Nacional de
Acuacultura (CNA) también indicó que hasta ahora no han tenido reportes de
mortalidad por enfermedad de la tilapia de cultivo.
José Antonio Camposano, presidente
ejecutivo de la entidad, indicó que esta especie se encuentra en su mejor
momento, porque registra los mejores índices de productividad en los últimos
años.
"La tilapia en nuestro país es
cultivada bajo un sistema extensivo de muy baja densidad, lo que la diferencia
de otros cultivos de la misma especie, haciéndola más sostenible y menos
propensa a enfermedades. Se trata de un sistema de producción único en el
mundo, pues nuestra tilapia se cultiva en aguas salobres", indicó
Camposano.
La CNA detalló solo en el pasado mes de
marzo se exportaron 424.311 libras de tilapia a EE.UU. (I)
Fuente:
http://www.eluniverso.com/noticias/2017/05/29/nota/6206437/inp-toma-medidas-evitar-presencia-virus-tilv-cultivos-tilapia
viernes, 26 de mayo de 2017
Alerta por un virus contagioso que afecta a cultivos de tilapia en Colombia
Los países afectados son Colombia, Ecuador, Egipto, Israel y Tailandia.
Foto: Ruraltv.com
Foto: Ruraltv.com
Alerta por un virus contagioso que afecta a cultivos de tilapia en Colombia
9:29 am. Viernes 26 de Mayo de 2017
También afecta a 4 países más.
Colombia, Ecuador, Egipto, Israel y Tailandia son los cinco países en los que se ha confirmado la aparición del virus de la tilapia de lago, según una alerta especial emitida este viernes por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La enfermedad en cuestión, altamente contagiosa, se está extendiendo por poblaciones de peces salvajes y criaderos de tilapia, una de las especies de pescado más consumidas en el mundo.
Aunque el patógeno no representa un riesgo para la salud pública, puede diezmar poblaciones de peces infectadas, indicó la FAO en un comunicado.
La agencia detalló que los brotes deberían"tratarse con preocupación" y que los países importadores deberían tomar medidas apropiadas para gestionar el riesgo, entre ellas mayores pruebas de diagnóstico, certificados sanitarios, medidas de cuarentena y planes de contingencia.
En el caso de los países productores, estos deben extremar la vigilancia y seguir los protocolos de la Organización Mundial de Sanidad Animal al comercializar la tilapia.
Además, la FAO recomendó informar a los acuicultores sobre los signos de la enfermedad y sus riesgos económicos y sociales, además de la importancia de notificar a las autoridades posibles brotes.
Según la nota, China, la India e Indonesia ya han empezado con las tareas de vigilancia, a lo que pronto se sumará Filipinas, mientras que en Israel se están estudiando los factores que influyen en las tasas de supervivencia y mortalidad que deja la enfermedad.
Todavía no está claro si el virus de la tilapia de lago (TiLV) se puede transmitir a través de productos congelados de tilapia, si bien es probable que este se haya propagado por más lugares de los que se conocen.
Existe una amenaza "significativa" para la cría de tilapia a nivel global, precisó la FAO, que llamó a investigar más la posible transmisión del virus a otras especies y organismos.
En 2015 la producción de tilapia -tanto en pesca como en acuicultura- sumó 6,4 millones de toneladas, por un valor de 9.800 millones de dólares (unos 8.780 millones de euros), y su comercio global estuvo valorado en 1.800 millones de dólares (1.612 millones de euros).
Sus mayores productores son China, Indonesia y Egipto, en un mercado de rápido crecimiento en el que la tilapia tiene potencial de expandirse por los países subsaharianos, según la agencia.
EFE
El Programa Nacional de Extensionismo en Acuicultura de Colombia: un modelo de auto-extensionismo.
El Programa Nacional de Extensionismo en Acuicultura de Colombia: un modelo de auto-extensionismo.
El programa ha logrado fortalecer a los grupos de productores e incrementar su productividad.Los sistemas de extensión agrícola y de manera más acentuada de extensión acuícola, después de su auge en las décadas de 1960-1980 en América Latina, entraron en una fase de franco abandono, derivado de la idea de que ya ambos sectores, agricultura y acuicultura, habían alcanzado un nivel de desarrollo y organización que hacía innecesario destinar recursos a las actividades de soporte que les impulsaron en décadas anteriores.
Por:Alejandro Flores Nava*
Se retoman los sistemas de extensionismo acuícola en Colombia gracias al Plan Nacional de Desarrollo de la Acuicultura Sostenible (PlanDAS), con el objetivo de integrar a los acuicultores de recursos limitados y a las AMyPEs de las distintas regiones del país.
El programa ha logrado fortalecer a los grupos de productores e incrementar su productividad.Los sistemas de extensión agrícola y de manera más acentuada de extensión acuícola, después de su auge en las décadas de 1960-1980 en América Latina, entraron en una fase de franco abandono, derivado de la idea de que ya ambos sectores, agricultura y acuicultura, habían alcanzado un nivel de desarrollo y organización que hacía innecesario destinar recursos a las actividades de soporte que les impulsaron en décadas anteriores. Lo anterior llevó a la contracción, y en algunos casos desaparición, de las estructuras y funciones gubernamentales orientadas a la extensión para los pequeños productores, con excepciones como Brasil y Cuba. Con el posterior reconocimiento de que tras el desmantelamiento de los sistemas de extensión, la sostenibilidad que ofrece el desarrollo tecnológico y el fortalecimiento organizacional -metas del extensionismo-, habían sido alcanzados fundamentalmente por la acuicultura industrial y en menor medida por la acuicultura comercial de mediano porte, dejando fuera a cientos de miles acuicultores de recursos limitados (AREL) y de la micro y pequeña empresa (AMyPE) en prácticamente todos los países de la región, nuevas reflexiones han surgido sobre la necesidad de reconstruir los sistemas de extensión, con modelos innovadores que involucren a los productores tanto en su diseño, como en su implementación.
El Plan Nacional de Desarrollo de la Acuicultura Sostenible de Colombia (PlanDAS) definió como prioridad a corto plazo la formulación de un programa nacional de extensionismo acuícola, para lo cual el gobierno de Colombia solicitó la asistencia técnica de FAO.
El enfoque que propuso la FAO fue “desde el territorio a la política pública”; es decir, se diseñó un modelo basado en mecanismos de auto-gestión comunitaria centrado en la formación de auto-extensionistas, cuya implementación y lecciones aprendidas sirvieron de insumos para la formulación del Programa Nacional de Extensionismo en Acuicultura (PNEA).El PNEA define al extensionismo acuícola como “Un sistema integral que acompaña y orienta a los acuicultores y a sus familias en la construcción de procesos de autogestión para la innovación y el desarrollo con enfoque participativo, territorial y diferencial, contribuyendo a la mejora de sus medios de vida a partir de una actividad productiva acuícola competitiva y sostenible”. El modelo se centra en dos elementos de lógica institucional:
1) la auto-gestión como única vía para alcanzar el desarrollo de forma sostenible de las asociaciones de acuicultores y 2) el auto-extensionismo como respuesta a la insuficiencia de recursos del Estado para la contratación de capital humano para conducir procesos de extensionismo en todo el país.
El modelo incluye tres fases secuenciales a partir de un diagnóstico participativo: la primera, la dimensión social-comunitaria, orientada a fortalecer procesos de cohesión social, asociatividad, solidaridad, auto-gestión y gobernanza; la segunda, tecnológico-productiva, orientada a fortalecer el dominio de la tecnología de sus cultivos y su competitividad a través de prácticas acuícolas sostenibles y la tercera, la consolidación económica y en el mercado, que incluye la mejora en la administración de sus unidades productivas, el acceso a mejores y más diversificados mercados y la capitalización para la autosuficiencia económica.
El Programa contempla la labor de un agente formado de manera integral, surgido del territorio-objetivo, denominado Gestor de Innovación para el desarrollo Territorial de la Acuicultura (GITA). El GITA, junto con la comunidad, forma a miembros de las asociaciones de productores para proveer extensionismo desde y para los demás miembros del grupo. La experiencia obtenida por la aplicación del modelo, demuestra que cada GITA es capaz de conducir el proceso multiplicador de auto-extensionistas en territorios que suman hasta 30 productores y sus familias.Actualmente el PNEA se implementa en 12 comunidades en diversas zonas geográficas del país. Los resultados son altamente estimulantes, desde lo organizativo, con el fortalecimiento de grupos de productores antes antagónicos, hasta lo productivo, con incrementos en su productividad que superan el 120 %.
El Dr. Alejandro Flores Nava es Oficial Principal de Pesca y Acuacultura de la Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) para América Latina y el Caribe. Actualmente se encuentra en Santiago de Chile.
El Dr. Alejandro Flores Nava es Oficial Principal de Pesca y Acuacultura de la Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) para América Latina y el Caribe. Actualmente se encuentra en Santiago de Chile.
http://www.panoramaacuicola.com/columnas/fao_en_la_acuicultura/2016/10/07/el_programa_nacional_de_extensionismo_en_acuicultura_de_colombia_un_modelo_de_autoextensionismo.html
jueves, 25 de mayo de 2017
PEZ LEÓN LA AMENAZA CONTINÚA
DEBEMOS SEGUIR CON LOS ESFUERZOS POR MITIGAR EL EFECTO DEL PEZ LEÓN EN EL CARIBE COLOMBIANO
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